Primeros auxilios caninos

Primeros auxilios caninos

Primeros auxilios caninos

En muchas ocasiones, ante un accidente de nuestro perro, los propietarios suelen ponerse muy nerviosos. Y, por inseguridad o por miedo, su primera reacción es acudir inmediatamente a un veterinario para que los atiendan. Sin embargo, hay veces, en las que debemos estar preparados y practicar primeros auxilios caninos. Ya que de no hacerlo estaremos poniendo en peligro a nuestra querida mascota.

Primeros auxilios caninos

Los primeros auxilios caninos son técnicas y procedimientos que debemos aplicar inmediatamente. Son limitados, temporales y los pueden llevar a cabo un profesional o una persona con los conocimientos técnicos necesarios. Estos procedimientos se realizan cuando un animal lo necesita ya sea debido a un accidente o una enfermedad repentina.

Estos son necesarios en determinadas circunstancias ya que, probablemente, dependa de nosotros la vida de nuestro perro. Aunque tampoco debemos olvidar que donde mejor va a estar atendido es un centro clínico veterinario. Ya que allí cuentan con todo tipo de medicamentos e instrumentos necesarios para curar a un animal. Por lo que nunca reemplazaremos al personal veterinario.

Debemos llevarlo lo antes posible al centro más cercano para que lo atiendan. Aunque tengamos el número de nuestro veterinario en la mano, debemos iniciar nosotros las maniobras. Debemos desempeñar de forma provisional los primeros auxilios a nuestro perro.

Lo más básico es saber cómo se toma la temperatura a un perro. Lo ideal sería que todos los dueños de perros tengan en casa un termómetro digital exclusivo para ellos. La temperatura se toma vía rectal y lo normal en un perro es de 38-39 grados. De ser más elevada deberemos acudir inmediatamente al veterinario.

¿Qué es lo primero que debo hacer ante una emergencia?

Mientras llega el veterinario o nos dirigimos a la clínica debemos saber cómo socorrer a nuestra mascota. Antes de comenzar los primeros auxilios caninos es importante mantener la serenidad. Es importante permanecer lo más tranquilo posible e intentar tranquilizar a nuestro perro. Ya que, si notan que estamos nerviosos, ellos se pondrán más todavía y empeorará la situación.

Es importante acercarnos a él con mucho cuidado y muy lentamente. Y posteriormente tenemos que valorar la gravedad de la situación para poder realizar los primeros auxiliaos caninos.

Qué hacer en caso de…

A continuación, os mostraremos los primeros auxilios caninos que debemos realizar a nuestra mascota en caso de:

Hemorragias

Las hemorragias se producen por heridas y por daños de los vasos sanguíneos como venas, arterias o capilares.

Para cortar una hemorragia lo ideal es colocar una gasa o paño húmedo sobre la herida. Después debemos aplicar una venda apretada sobre la zona o miembro afectado. Pero no debe ser muy compleja y perder mucho tiempo en ella. Ya que nada más llegar al centro veterinario se lo quitarán con urgencia para tratar la herida. Es muy importante saber la hora en la que se colocó el vendaje. Y nunca debemos realizar un torniquete.

Quemaduras

Existen numerosas formas de sufrir quemaduras, como las producidas por una fuente de calor o por descargas eléctricas. Si la quemadura es leve, se puede tratar en casa aplicando agua fría en la zona afectada. Después se deberá limpiar bien con un antiséptico suave para aplicar posteriormente una crema o gel calmante. Si disponemos en casa alguna crema de aloe vera, se le puede aplicar sin problemas.

Para evitar que se pueda infectar se pude vendar la zona afectada, pero sin apretar. Si no le aplicamos ninguna crema no debemos realizar el vendaje. Si la quemadura es grave, debemos acudir inmediatamente al veterinario.

Atragantamientos

En el caso de que nuestro perro se atragante se deberá actuar de forma diferente según el estado en que se encuentre. Si está inconsciente deberemos tirar de su lengua hacia fuera e intentar retirar el objeto que esté obstruyendo sus vías respiratorias.

Si por el contrario está consciente, debes comprimir fuerte y rápidamente su pecho con las dos manos. Tiene que ser un movimiento rápido y seco para que suelte el aire que conserva en su interior. De esa manera expulsará el objeto extraño atascado.

Si tu perro es de tamaño grande, debemos implementar con la maniobra de “Heimlich. La cual consiste en rodear con nuestros brazos firmemente la zona del vientre del perro. Justamente debajo de la caja torácica. Después debemos dar un apretón rápido y con mucha fuerza. Con esta maniobra, en general, el objeto es expulsado. Debemos tener cuidado con la fuerza con la que apretamos ya que le podemos fracturar alguna costilla.

Picaduras de insectos

Es fácil que nuestro perro atrape con la boca algún insecto que se encuentre volando por el aire. Algo de lo que nunca debemos animar a que lo hagan ya que es bastante peligroso. Ya que los aguijones en el interior de la boca o garganta necesitan atención veterinaria urgente.

En caso de picadura en el interior de la boca, debemos mantener fresco al perro. Y para que respire mejor, podemos tirarle de la lengua. Si el aguijón lo tuviera en el ojo o nariz no debemos intentar quitarlo con agua. Lo mejor es acudir a un veterinario para que se lo quite.

Si la picadura es en cualquier zona del cuerpo, como en las almohadillas plantares, será menos grave. Para aliviar el dolor podemos utilizar alguna loción específica para ello. Si no tenemos a mano ninguna loción podemos utilizar el vinagre para los aguijones de avispa. Y los de abeja podemos aplicar bicarbonato una vez retirado el aguijón con unas pinzas.

Crisis epilépticas

Cuando nuestro perro tiene un ataque epiléptico, es importante no molestarlo. Mientras dure la crisis debemos limitarnos a evitar que se lesione. Cuando termine esa crisis debemos tener mucho cuidado. Ya que algunos perros se desubican y pueden reaccionar de forma agresiva durante un rato. Si la crisis epiléptica dura más de 5 minutos o se repite al poco tiempo debemos llevarlo inmediatamente a un especialista.

Envenenamientos

Los principales síntomas de envenenamiento son mareos, tambaleos, diarrea, convulsiones, temblores musculares, salivación excesiva y vómitos.

Ante un envenenamiento de nuestro perro es importante trasladarlo con urgencia a un centro veterinario. Aunque podemos actuar si no es por un producto cáustico y estamos dentro de la primera media hora post ingestión. Para ello podemos inducir el vómito dándole de beber agua muy salada.

En el caso de que lográramos que vomite es importante recogerlo para que el veterinario lo examine. Cualquier información será útil y ayudará a averiguar las causas del envenenamiento.

Accidentes callejeros

Dentro de los accidentes callejeros, nos encontramos diferentes tipos de lesiones, desde más leves a más graves.

En el caso de sufrir un accidente grave debemos mover lo menos posible a nuestro perro herido. Ya que, seguramente, haya sufrido una conmoción. Y, probablemente, tenga heridas internas que no las podemos apreciar a simple vista.

Si tenemos una herida que sangra excesivamente, debemos aplicar los anterior comentado sobre las hemorragias. En el caso de que tengamos que mover a nuestro perro con un tamaño considerable debemos intentar molestarle lo menos posible. Para ello podemos utilizar una manta y trasladarlo con la ayuda de otra persona. La forma más segura es deslizarla suavemente por debajo del perro y levantarlo con mucha suavidad.

Golpes de calor

Algunas razas de perros, por su naturaleza, no llevan muy bien el calor y las altas temperaturas. En general, en verano es cuando es más fácil que sufran golpes de calor. Ya sea por llevarlos en el interior de un coche con poca ventilación o por falta de sombras en el jardín. Incluso pueden sufrir un golpe de calor durante un paseo, por falta de agua o por realizar mucho ejercicio.

Cuando nuestro perro está sufriendo un golpe de calor presenta una serie de síntomas. Respira con dificultad, aumenta su ritmo cardíaco, tiene temblores musculares, jadea y saliva en exceso. Además, también presenta mucosidad y las encías adquieren un color morado o azulado.

Para bajar la temperatura de su cuerpo aplicaremos durante un buen rato abundante agua a temperatura ambiente. Nunca debemos utilizar agua fría. Cuando veamos que se va recuperando, intentaremos que beba agua, pero muy despacio. Lo ideal sería que se acostar sobre una toalla húmeda para recuperar su temperatura corporal.

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